Tres añitos, tres añazos

Tres añitos, tres añazos

Querida pitufilla mía, déjame que sea yo hoy quien te escriba unas líneas a ti. 

Tres años. Treinta y seis meses. Mil noventa y cinco días. Puedes contarlo como quieras, como te sea más fácil, pues el resultado no variará: En poco menos de cuarenta y ocho minutos cumplirás tu primera mayoría de edad; tus ansiados tres añitos y mis increíbles tres añazos. Los primeros porque todavía eres un poquito chiquitita y los segundos, porque sin duda, tú has sido lo mejor que he hecho en la vida.

tres añitos

Viví cada segundo de tu embarazo como el momento más feliz de vida. Mi mano solía estar posada sobre mi barriguita ya desde las primeras semanas. Sabía que estabas ahí, dentro de mí y ya entonces quería hacerte saber cuánto te quería. Me regalaste ¡durante casi cuatro meses! unas horribles nauseas que sólo conseguía aplacar a base de patatas fritas y Doritos, dejando quizás entre ver que eres más de salado que de dulce. Me encantaba acariciarte y sentirte bailar, brincar y coger postura dentro de mí. Era gracioso el hipo que a veces te daba, pero ¡qué largo se me estaba haciendo! Muchas madres me recomendaron disfrutar de la tripita, “que luego la echarás de menos, ya verás” y es que el tiempo parecía ir más lento de lo normal durante aquellos nueve meses malagueños. Yo sólo quería que volara para verte la carita, tenerte entre mis brazos y susurrarte nanas al oído. Finalmente tú, puntual como un reloj, llegaste el día previsto. Un día especial, 29 de junio de 2013. San Pedro.

¡Qué alegría tan grande y qué cosa tan bonita! 

qué cosa tan bonita

Recuerdo que, la primera vez que nos miramos, me quedé helada, petrificada. Por mi mente pasaron distintas opciones de actuación, pero no me decidía por ninguna. No sabía bien qué decirte, ni qué hacer contigo:

¿y si Te beso? ¿Acaso sentirás mis besos?

¿Te quito esta toalla en la que te han envuelto para acariciarte y hacer el piel con piel mejor? No puedo. si lo hago, cogerás frío

pero, ¿Por qué no dejas de llorar si ya estás con mamá? 

¿Te hablo, te digo cositas bonitas para que no me llores? No creo que funcione, acabas de salir de mi vientre y estás “desubicada”. además, no nos conocemos aún. todavía no somos “amigas”… 

Pero,  ¿por qué sigues llorando si mamá está contigo?

Igual de desorientada que tú, estaba yo. Puede que más, incluso. De repente, en menos de seis horas, me encontré sosteniendo en mi regazo a aquello que había estado esperando con tanta ilusión durante nueve meses. Unos tres kilitos de bebé que no sabía por dónde coger. El bebé más bonito del mundo, el más bonito de verdad, había salido de mis adentros. Lo habíamos hecho papá y yo y aquí, servidora, no se podía creer que aquel momento fuera mío. Ya se podía parar el mundo que poco me iba a importar. Habías nacido

habías nacido

Quizás te parecí fría en aquel emotivo momento en el que muchos padres se emocionan y romper a llorar, confundiendo su llanto con el de sus recién nacidos. No te voy  engañar, tuve ganas de hacerlo, pero no las suficientes. No podía forzarlo y me sentía presionada por las matronas y los gines que no dejaban de mirarnos. Estaba emocionada, pero el estado de shock fue mayor y, a pesar de no saber cómo actuar, algo sí tuve claro ya desde ese preciso instante (si no antes) y es que no me separaría de ti nunca en la vida. Seríamos una, tú y yo.

Te advertiría de los peligros y te evitaría situaciones de riesgo, por mínimas que fueran. Te protegería con mi vida. Te daría todo para que fueras feliz sin convertirte en una niña caprichosa. Te enseñaría a tener criterio, juicio de valor y hasta una personalidad bien forjada (¡y vaya si la tienes!). Respetaría tus tiempos. Te enseñaría a diferenciar el bien del mal. Te enseñaría a respetar y a hacerte respetar. Te inculcaría la necesidad de ser fiel a tu forma de ser, pues de otro modo, no estarías siendo tú sino cualquier otra persona. Te daría libertad, siempre dentro de unos límites. Te explicaría cómo funciona este mundo donde vivimos y te ofrecería alternativas para evitarte frustraciones. Te enseñaría a ponerte metas alcanzables y te ayudaría a lograrlas. Sería tu fuente de consuelo, ese lugar donde poder refugiarte siempre que lo necesitaras, donde hallarías los abrazos más cálidos y reconfortantes que imagines. Te daría los besos más fuertes que existan sobre la faz de la Tierra y también los más chiquititos. seríamos una, tú y yo.

Pero antes tú que yo y antes tú, que todo lo demás

Y resulta que, pasado el tiempo, este ha volado, muñeca y he de darle la razón a esas madres que tanto me recomendaron disfrutar del embarazo. Porque sólo ahí, dentro de mi barrigota, crecías a salvo de todo en mi burbuja. Tu bienestar dependía, exclusivamente, de mi. Ahora, traspasada mi piel, es inevitable, sano y buena señal que crezcas, que te hagas un poco mayor como tú dices, que tengas amigas y vayas a cumples. Que dejes la guarde para ir al cole de mayores y que me des respuestas razonadas de las que más de un adulto debería aprender. Que te inventes letras de canciones y desafíes las normas que ponemos papá y mamá en casa.

creciendo

Me abruma la idea de que crezcas. Estos tres años pasados fueron el pistoletazo de salida. Ya no hay vuelta atrás, no se puede rebobinar y revivir tu época de bebé. Ya eres una niña, una señorita la mar de presumida, tímida y con una nobleza que no nos la merecemos. Pero si volvieras a nacer, no cambiaría nada -o casi nada- de lo que he hecho contigo y de la forma en la que te estoy criando. Sí quizás esos momentos en los que se ha impuesto mi mente de adulta y no he sido capaz de comprender tus necesidades, anteponiendo mis prisas o compromisos con la sociedad.

Si volvieras a nacer, te enseñaría las mismas cosas que hasta ahora, que no han sido ni serán nunca más de las que tú me enseñas a mí cada día. Porque tú me enseñas a tener cada día más paciencia, a dar cada día un poco más. Porque cuando creo que he llegado a mi límite, tú me enseñas que siempre se puede dar un pelón más. Tú me enseñas a pasar de la risa al llanto en menos que canta un gallo. Me has enseñado a creer en uno mismo y en su forma de ser. Me has enseñado a no renunciar a mis sueños, a ver la vida de color de rosa, que lo es. Me has enseñado a ser agradecida, a aprender de mis errores porque, cuando pienso que ya no puedo ser más feliz, llegas tú con tu risita y me haces darme cuenta de que estaba equivocada.

Me has enseñado la maternidad, lo más bonito de esta vida. Pero sobre todo, si algo de ti he aprendido es que hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.

¡¡¡Feliz, requetefeliz tercer cumpleaños, gorda!!! 

feliz cumpleaños gorda

6 comentarios en “Tres añitos, tres añazos

  1. Fay dijo:

    Me encanta!!
    Como padre desafortunadamente estoy muy lejos de saber lo que realmente siente una madre con el nacimiento y la crianza de sus hijos. Pero, gracias a tus reflexiones y sentimientos que compartes me puedo hacer una pequeña idea. Lo que realmente sé, es que nuestra hija C, sin saberlo desde el primer momento cambió mi vida y, doy gracias a ella por enseñarme día a día lo bueno de este mundo.
    Las amo.

    • Nuria dijo:

      Gracias porque sin ti, nada de esto sería una realidad.
      Gracias por apoyarme en mi manera de educarlas, criarlas y de dejarlas ser…
      Sé que cuando pase el tiempo y sean mayores, no te arrepentirás de cómo lo hicimos y también sé que ellas, en algún momento como yo hago ahora con los míos, nos lo valorarán.

  2. Naty dijo:

    Preciosísimo. Aquí está la abuela chochita refrescando un poco las mejillas. Lo mejor es que todo es verdad y no escribir porque hoy sea 29 de junio…
    Precioso. Cuando ella lo pueda leer, le encantará.

  3. lunatxu dijo:

    Me encanta, me ha emocionado y recordado cuando nació C. Muchos sentimientos y sensaciones que las tuve pero que no había reconocido o expresado hasta que te he leído, eres una artista amiga, un besazo.

    • Nuria dijo:

      Mil gracias por tu feedback. Ese es mi objetivo al escribir: emocionar y que las personas que se toman la molestia de leerme, se sientan identificadas con aquello que escribo. Un besazo y gracias de nuevo! 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *