MUSTELA PIELES MUY SENSIBLES 

Mustela Pieles Muy Sensibles 

En casa nos cuidamos mucho la piel

Pudiera parecer esta una frase hecha, sí, pero con dos niños atópicos, una niña con pequeños eccemas que empiezan a asomar pasados los 5 años, un adulto con Morfea y una con eccema en las manos, comprenderéis que más que una forma de hablar, es una realidad. De ahí que no nos podamos permitir el lujo de abandonar nuestras cremas y lociones ni un sólo día y, ahora con el verano y sus terribles tentaciones a modo de sol, playa y piscina, menos todavía. 
Pero no es necesario volverse loco buscando fórmulas mágicas ni marcas novedosas para atender a las necesidades de nuestra piel. Más bien todo lo contrario. Resulta imprescindible echar la vista atrás y recurrir a casas de toda la vida como Mustela® , que lleva 60 años investigando en dermatología. 

Nueva Línea Pieles Muy Sensibles Mustela

Y, como súper fan incondicional de esta marca desde años inmemoriales (mis duchas diarias no serían lo mismo sin su del de baño suave y el aroma a bebé que deja en mi piel) no he querido renunciar a ella a la hora de cuidar la piel de los pequeños de mi casa. 

Y este año, entre chapuzones y rayos de sol, hidrato estos tres cuerpecitos con la nueva línea

Mustela Pieles Muy Sensibles 

nacida de una extensa investigación para comprender mejor el comportamiento y la naturaleza de la piel de los bebés, identificando así su fisiología. Esta nueva línea está compuesta por el 98% de ingredientes naturales – algo extremadamente importante para los niños con piel atópica o muy sensible-, son de alta tolerancia y ¡lo mejor! 0% perfumada. La mala noticia es que tendremos que olvidarnos del excelente aroma tan característico de esta marca a favor de conseguir igualmente 0% picores y disconfort en nuestros peques. 
crema confort Mustela

¿cómo lo han logrado los de Mustela®?

Gracias a la incorporación de dos activos naturales patentados: el Perseose de Aguacate® que protege la barrera cutánea, hidrata y preserva la riqueza celular de la piel y la Schizandra, la cual  alivia y contribuye a reducir los signos de reactividad de la piel.

Con ellos, su crema hidratante confort se convierte en el aliado perfecto cuando los reyes de la casa salen del agua. Su presentación en tubo resulta muy fácil de aplicar -en cuerpo y cara- incluso para los niños, ya que tan sólo hay que apretar un pelín y ¡ya tenemos el producto en nuestras manos listo para aliviar las rojeces y la sensación de picor o tirantez en las pieles muy sensibles, gracias a la ligera textura que siempre ha caracterizado a Mustela®.
Textura ligera crema confort Mustela
Otra buena noticia es que su ayuda no se limita solamente a los momentos after bath, pues también contamos con el Gel de baño confort para lavar el cuerpecito y el cabello de nuestros niños bonitos sin, ¡atención! ¡picores en los ojos!

¡bravo por Mustela®!

Para todas esas madres que se echan a temblar cada vez que toca lavar cabezas en casa porque sus pequeños entran en modo “drama ON” cuando el agua se acerca a sus ojos XD. A mis niñas les encanta aplicárselo ellas mismas ya que, una vez más, Mustela ha pensado en la facilidad de uso para sus consumidores, ofreciéndonos un bote dosificado con diseño ergonómico para que no se les escape ni a los más peques, con la estética inconfundible de Mustela®.
Así que ya sabéis, si queréis limpiar e hidratar con suavidad respetando las pieles más sensibles, probad la nueva línea Mustela Pieles Muy Sensibles, ¡repetiréis seguro!
Y ahora, a disfrutar del sol, la playa o la piscina con total tranquilidad ya que, cuando lleguemos a casa, sabemos que alguien nos espera para cuidar y proteger nuestra piel con toda naturalidad.

¡Feliz verano, mommenteros

Atópico por fuera, atópico por dentro

Atópico por fuera; atópico por dentro

Atópico:

dícese de aquello que está fuera de lugar.

O sea, no normativo.

Años atrás, probablemente una persona atópica fuera simultáneamente atípico, pero lo cierto es que, hoy por hoy, esos sistemas inmunológicos heredados se están abriendo hueco en nuestra sociedad a pasos agigantados, alterando la barrera protectora de las pieles de aquellos en los que se asientan, mostrando clara predilección por los países desarrollados y la primera infancia como público objetivo.

Mi hermana pequeña suele pronunciar convencida yo tengo piel atópica” y “cuando se me vaya la piel, podré comer muchas chuches pero, ¿realmente sabe qué significa eso de ser atópica? Ella sólo sabe que, cuando está estresada, asustada o su vida sufre algún cambio subjetivamente sustancial, aparecen las rojeces, las inflamaciones y los eccemas acompañados de intensos picores y una congestión nasal que le deja, vivir a duras penas y dormir de Pascuas a Ramos.

Eccema e inflamación de la piel

 

Un batiburrillo de factores genéticos, inmunológicos y ambientales se aprovecha del estado emocional de las personas para poner los nervios a flor de piel. Nervios que empezaron a encajar a la perfección en el desordenado puzzle que teníamos hasta entonces en casa cuando no sabíamos qué ocurría ni a qué se debía y, encontrado el origen de coordenadas desde donde nace esa “personalidad compleja” de mi hermana, la Teoría de la Relatividad entró en casa de la mano de la empatía con la que mamá tiene firmado un contrato de por vida 🙂  Sigue leyendo

No era yo. Era mi piel

No era yo, era mi piel

Mami, hace ya tiempo que te despiertas cada día con el pensamiento de A ver qué tal hoy. Te acercas mi habitación y me observas de pie frente a la cama. Me miras con ternura mientras piensas en todo lo bueno de mi ser; pero también lo haces con pena y miedo a la vez. Te da pánico volver a ver mi piel enrojecida, completamente seca, con lesiones y, cuando me quitas el pijama, ahí están, apoderándose cada noche o cada mañana de nuevos centímetros de mi tez. 

Y entonces tiemblas por el día que te voy a dar. Porque ya sabes que, si amanecemos así, estaremos asá. Y en el camino del dormitorio a la cocina, habrá más de un berrinche o enfado por mi parte con su correspondiente pataleo en el suelo y el abrazo de consuelo por la tuya. Porque nuestros días están llenos de negociaciones y explicaciones, pero algunos más que otros. Hay días en los que nos podemos pasar salvando conflictos cada dos minutos durante más de una hora y media seguida. Días en los que todo lo que vamos a hacer, para mi supone un mundo o una inapetencia. Dias en los que cualquier rutina es un problema, un malentendido o diez segundos de demora en atenderme desembocan en rabieta; rabieta que empiezas tú y sigo yo, a veces gritando y a veces, de la impotencia y la frustración, llorando

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