Mi peor momento del día

#ElTemaDeLaSemana Mi peor momento del día 

Cuando las estrellas bailan con el silencio iluminadas por la luna.

Cuando las calles se llenan de vacío, los atascos no existen y la luz de las farolas nos muestra el camino en las aceras.

Cuando el mundo gira lentamente porque el estrés y el ajetreo reposan en los sofás de sus hogares, justo entonces, cuando más cansada está mamá, cuando más tiene que estudiar o más quiere escribir, cuando menos te lo esperas, llega su peor momento del día. Llega la noche que no es noche porque dejó de serlo hace meses cuando se convirtió en prolongación de las tardes un tanto menos soleada, haciendo entender a mamá porqué se dice que los días tienen veinticuatro horas.

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Ese momento que la mayoría de los seres vivos de este planeta tienen reservado para el relax y los ronquidos entrelazados con los sueños de las demás personas, pasa inadvertido en la vida de mamá. Y es que justo cuando sus pilas se agotan y Morfeo se deshace en esfuerzos por engatusarla, mamá permanece involuntariamente despierta cada “X” tiempo. Activada por los sollozos de su granujilla, la misma que prefiere el salón al dormitorio para pasar sus particulares “veladas románticas” porque, según los últimos informes, el sofá se está convirtiendo en un lugar de visita nocturna obligada para ellas, con teta o sin ella.

Y ya son Dieciocho. Dieciocho los meses que lleva mamá sin saber qué es dormir a pierna suelta o hecha un ovillo, pero del tirón. Que esa recomendación de “mínimo 7 horas seguidas de sueño nocturno” ya le suena a chino. Y como a todo se acostumbra una, parece ser que la noche que dormimos un pelín mejor, al día siguiente se levanta como si hubiera estado toda la noche de juerga, de modo que prefiere seguir con sus “vigilias nocturnas” que además, le recuerdan, como si fuera ayer, a aquellos días en los que CH se dormía relajada tanto o más que acurrucada sobre su pecho, reproduciendo a la perfección sus primeros minutos en el Mundo tras su nacimiento. Meses han pasado y no son tan lejanos, en los que ambas dejaban caer sus ojos cada noche, acompasaban sus latidos y se sentían la una sobre la otra y la otra bajo la una, la bolita de ternura que, por aquel entonces, sí era capaz de pasar hasta cuatro largas horas sin mover un dedo dejando campar a sus anchas al sueño reparador. Cuatro larguísimas horas que ya, atrás quedaron y dieron paso a la no más de una y media seguida de sueño, siempre y cuando la suerte nos sonría esa noche y las demandas de teta no se den cada veinte o treinta minutos.

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Agotador, lo sé. Desesperante, mucho más. Y es que las insómnicas noches a las que CH somete a mamá, se le hacen ya un poco (bastante) cuesta arriba, a pesar de que no puede evitar permanecer inmóvil y observando, desde los pies de la cama cómo mi hermanita monopoliza ese espacio y descansa atravesada de cabo a rabo sobre el colchón, durmiendo -¡ella sí!- a pierna suelta. Pero dadas las alturas de la vida a las que ya nos encontramos, a puntito de cumplir el año y medio, estas nocturnidades se están volviendo insostenibles, diría yo, porque no recuerdo cuándo fue la última vez que mamá se sentó a cenar relajadamente con papá, lo que sí tengo bien fresco en la memoria son sus constantes entradas a la habitación para atender a las repetidas peticiones de pecho que, medio dormida, medio despierta, le lanza mi hermanita y cuya frecuencia aumentan cada día, porque en vez de avanzar, parece que cangrejeamos en esto del dormir.

Mamá incluso ha sentido la necesidad de desarrollar una mirada bifocal disasociada para leer o mirar la televisión con el ojo derecho, mientras observa atentamente la cámara del intercomunicador con el izquierdo, no vaya a ser que su Chicho Terremoto decida pegar un brinco desde la cama cual Tigre de Bengala y acabe de bruces en el suelo, que no sería la primera vez que la rauda y veloz de mi hermanita desafía las leyes de la gravedad y se lleva un chichón como recuerdo de la peripecia.

Y así son sus noches, llenas de constantes idas y venidas al dormitorio hasta que, cuando ya los párpados le pesan como dos losas de hormigón, no le importa si hay que estudiar, escribir o demás por preparar, simplemente atiende la llamada del reloj y entra sigilosa en la habitación para hacerse, con sumo cuidado no la vaya a despertar, un huequito en la cama, el mismo que CH le haya guardado y le sea suficiente para dormir sin interrupciones durante, casi con total seguridad, no más de noventa minutos consecutivos.

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Así, estoy convencida de que el peor momento del día de mamá se compone de esos despertares intermitentes que os estoy contando y que vuelven, al plácido momento de la noche, poco apetecible por las vigilias impuestas y provocadas por lo súper atópico de la piel de mi hermanita, los molestos mocos que taponan la nariz, resecan la garganta y se apoderan con un dolor insoportable, de ella y sus oídos, por los dientes que rompen las encías con rabia y nos hacen llorar con desesperación, o por…

¿Y ahora por qué?

¡Qué sé yo!

¡Si cuando no es por H, es por B!

En nuestras noches, el orden de factores no altera el producto y, el resultado siempre es el mismo:

Noches que ni son de bohemia, ni de ilusión, mas sí de desvelo y desesperación de las que estamos aprendiendo a reponer energías a sorbitos y soñar despiertos, porque dormir lo que se dice dormir…

 

¡Dormir es de cobardes!

valiente

 

#ElTemaDeLaSemana es una iniciativa nacida de los @PapásBlogueros para toda la blogosfera. Queremos saber un poco más de ti, y que sepáis más de cada uno de nosotros. Por eso propondremos un tema semanal sobre el que reflexionar brevemente en nuestros respectivos blogs y compartiéndolo en este carrousel para llegar a todas y todos.

2 comentarios en “Mi peor momento del día

  1. Jessi dijo:

    Ay!!!esta CH q noches te hace pasar,peo lo mejor,esq nunca pierdes la sonrisa por muy cansada q te encuentres…ánimo,y esperamos q Chicho terremoto empiece a dormir mejor… (Ya estoy al día con todos los blogs ?)

    • Nuria dijo:

      Muchas gracias Jessi,
      Llevamos un par de noches bastante mejor y ayer (¡sorpresa!) ¡¡nos levantamos a las 10:00am!! No me lo creía cuando vi el reloj, jejeje…
      Me alegro de que estés al día con los posts, intentaré yo también seguir siendo puntual con las publicaciones (ahora mismo me he conectado al ordenador para entregar un trabajito de la Uní… ) que Chicho Terremoto and Co. ya están durmiendo 🙂
      Buenas noches muñeca 😉

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