#ElTemaDeLaSemana Tengo miedo a…

#ElTemaDeLaSemana Tengo miedo a…

… Que mamá crea que va en la dirección equivocada o que su instinto maternal le esté jugando una mala pasada. Miedo de que pueda siquiera pensar que el resultado de su estilo de crianza sea todo lo contrario a lo esperado y que, por tanto darnos y darnos tanto, nos lleguemos a creer con derecho a todo ¡y encima con exigencias!

Le da pavor que tanta diplomacia esté modelando un carácter nuestro excesivamente demandante, que nos haga llegar a la adolescencia con paso arrogante, olvidando dar las gracias como ella nos enseña y con los niveles bajos de tolerancia al NO, frustrándonos tremendamente si, al pretender lo que anhelamos, no lo conseguimos ¡a la de una, a la de dos ni a la de tres!

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A mamá le aterra que, al darnos todo lo que pedimos, si está a su alcance, podamos desembocar en una forma de adultos insatisfechos, de los que arrasan allí por donde pasan, sin mirar por dónde ni a quién pisan y van con la mirada fija en sus beneficios e intereses, dejando atrás la empatía desde la que ella nos cría y educa.

¡Más mano dura y menos contemplaciones!

Le dicen algunos cuando pareciera que CH y yo competimos por ver quién llora más, más fuerte y durante más tiempo seguido. Porque cuando entramos en ese temido bucle de “llora, llora sin parar“, la santa paciencia de mamá, que llevaba ya largo rato y sin éxito negociando con nuestro enfado así o asá y probando “a ver si por aquí o por allá“, finalmente coge carretera y manta, dejándola atrás y a solas con su desesperación,mientras le grita desde lejos “¡Apáñatelas como buenamente puedas!” Y es, llegados a este punto, cuando llegan las monstruosas y terroríficas dudas susurrándole al oído:

“¿Realmente crees que es lo mejor, tanta explicación cuando los caprichos, ahí siguen y en aumento, pareciera?”

¿No será que tanta conversación y tanto temple les están forjando un carácter demasiado intransigente? Te preguntas tú, mamá. Te lo cuestionas porque realmente te puede la mera idea de vernos, dentro de unos años, pisotear los valores que andas sembrando con tu forma de educarnos.

Semilla

¿Y si nada de esto cala tan hondo como debiera?

¿Y si otros iguales o mayores llegan a influirnos tanto o más que TÚ?

¿Y si tanto esfuerzo no vale la pena porque dentro de unos años, de manera natural e inevitable, ocuparas el segundo –o tercer- puesto en vuestro ránking de figuras de referencia dando paso, pudiera ser, a otras menos deseables?

¿Y si entonces olvidamos todo lo aprendido, mamá?

¿Y si entonces desechamos todos los valores que nos has inculcado, mami?

Puede ser que este temor tuyo esté infundado en mi nueva faceta desafiante, propia de mi desarrollo natural, por otra parte. Quizás esta picardía que siempre mantuve oculta y ahora empiezo a sacar a la luz, esté rompiendo tus esquemas y tu visión sobre mi persona como “la hija modelo”, llevando a cuestionarte tu labor como madre, educadora y fuente de principios y valores.

Pudiera ser que esta nueva etapa, mi adolescencia infantil, te asuste, sí. Te da miedo equivocarte, hacerlo mal y que dentro de unos años, cuando llegue nuestra adolescencia de verdad, muestre pasotismo, una actitud retadora o me distancie un pelín de ti haciéndote creer –erróreamente, por otra parte- que ahora lo hiciste fatal awful, awful, súper awful!- Y que en lugar de haberme tendido la mano cada vez que me enfadaba o enrabietaba, tuviste que haber actuado con más firmeza y menos diálogo. Con mucho menos contacto, dejando que yo solita aprendiera “lo dura que es la vida“, para que no me convirtiera en una niña caprichosa, de esas que le das la mano y se toma el brazo; o en una chiquilla que nunca tiene suficiente, insatisfecha por todo lo que le das, tal y como apuntan los demás.

caprichos

“Porque si le dieras menos, menos te pediría, que la culpa la tienes tú, que les das todo lo que te piden y no te digo nada cuando sean adolescentes y en vez de una galleta, vayan a pedirte veinte o treinta euros para fiesta, drogas” o cualquier otra pamplina con la que salen aquellos que todo lo saben sobre crianza y maternidad.

Si te dejaras llevar por las opiniones ajenas, llegarías a creerte que estás equivocada. Silenciarías tu voz interior y ese amor tan grande que nos profesas cada día. Impondrías mano dura en casa y se acabaría “tanta tontería”, pero…

¿Estarías siendo realmente tú, mamá?

¿Podría entonces mirarte a los ojos y ver en ellos la madre que hoy tengo?

¿Correría a tus brazos buscando en consuelo que sólo en ellos hallo cuando siento inseguridad, dolor o miedo?

¿Crees que tendría tantas ganas de verte y estar contigo como ahora tengo?

sinceramente, Lo dudo mamá.

Porque de lo que realmente deberías tener miedo es de eso, precisamente. De que no buscáramos en ti el calor, los abrazos y las enseñanzas que hoy encontramos. Y de la misma manera, deberías asustarte si no pudiéramos demostrar nuestros enfados, demandar a gritos nuestros deseos, expresar nuestro cansancio, mostrar nuestros enfados porque eso te estaría diciendo que algo no va bien.

emociones saliendo

No te asustes. Yo no lo hago porque pienso en lo que tú misma me dices:

“Mamá está aquí, estoy contigo”

No tengas miedo, porque el que siembra recoge y dentro de unos años, la cosecha dará sus frutos. Frutos con más o menos carácter; frutos con principios y valores; frutos con mil sueños que cumplir pero sobre todo

Frutos con sabor a mamá

frutos de mamá

#ElTemaDeLaSemana es una iniciativa de Papás Blogueros para toda la blogosfera


4 comentarios en “#ElTemaDeLaSemana Tengo miedo a…

  1. Vanesa dijo:

    Un gran aporte… que incita a la reflexión sobre los valores tan importantes que nos transmiten los padres y que aunque en la adolescencia, escondemos, en un intento de rebelión contra todas aquellas figuras de autoridad que nos dicen lo que está bien o mal, finalmente se transforman en lo que se ha venido sembrando durante tantos y tantos años de educación y de aprendizaje no formal.
    Que bien has expresado el miedo que sienten los padres ante el desconocimiento de si su labor será la mejor y que bien recoges el análisis que hacemos como hijos.

    Enhorabuena por el aporte

    • Nuria dijo:

      Hola Vanesa,

      Mil gracias por tu feedback. Para mí es importante -y satisfactorio- ver que mis reflexiones llevan a nuevas de estas y más viniendo de personas con tanta experiencia.
      Ciertamente, para todos la adolescencia supone una época de búsqueda de nosotros mismos y diría que de reordenación interior, tras la que sale a la luz todo lo que hemos ido guardando durante la infancia.

      Espero que mis hijas lleguen a la adustez con los bolsillos cargados de experiencias positivas y principios de calidad 🙂

      ¡Espero verte por aquí más a menudo! 😉

      Un abrazo

  2. Eva García Rodriguez dijo:

    Creo q aquí es labor fundamental la opinión y acuerdos q tengas con tu pareja…..la educación de un niño no es cuestión de la madre solamente.
    Soy madre de tres chicos y cuando llego a un callejón sin salida cuento con la opinión de mi marido.
    Ellos son más objetivos y la fibra sensible no la tienen tan aflor de piel .

    • Nuria dijo:

      Hola Eva,
      Completamente de acuerdo en que la educación no es sólo tarea de madres, sino de ambos padres. De hecho, sino fuera así, creo que no s podría llamar educación porque resultaría en un batiburrillo de información caótica para los niños, quienes no sabrían a quién de los dos hacer caso.
      Y más de acuerdo aún en que los hombres son más objetivos y, en general, menos sensiblones.
      Nosotros educamos siempre siguiendo la misma línea; hablamos, contrastamos opiniones y actuamos. Sin embargo, verás que el blog va más enfocado a la madre ya que son mis propias reflexiones y, tal cual me salen, tal cual las escribo, pero no por ello dejo de lado u olvido la labor de mi marido que, por otra parte, supone un gran apoyo ya que sin su ayuda e implicación en nuestra familia, nada de lo que escribo sería como lo cuento.
      Un saludo y mi gracias por tu feedback!
      Te espero en próximo posts! 😉

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