Atópico por fuera, atópico por dentro

Atópico por fuera; atópico por dentro

Atópico:

dícese de aquello que está fuera de lugar.

O sea, no normativo.

Años atrás, probablemente una persona atópica fuera simultáneamente atípico, pero lo cierto es que, hoy por hoy, esos sistemas inmunológicos heredados se están abriendo hueco en nuestra sociedad a pasos agigantados, alterando la barrera protectora de las pieles de aquellos en los que se asientan, mostrando clara predilección por los países desarrollados y la primera infancia como público objetivo.

Mi hermana pequeña suele pronunciar convencida yo tengo piel atópica” y “cuando se me vaya la piel, podré comer muchas chuches pero, ¿realmente sabe qué significa eso de ser atópica? Ella sólo sabe que, cuando está estresada, asustada o su vida sufre algún cambio subjetivamente sustancial, aparecen las rojeces, las inflamaciones y los eccemas acompañados de intensos picores y una congestión nasal que le deja, vivir a duras penas y dormir de Pascuas a Ramos.

Eccema e inflamación de la piel

 

Un batiburrillo de factores genéticos, inmunológicos y ambientales se aprovecha del estado emocional de las personas para poner los nervios a flor de piel. Nervios que empezaron a encajar a la perfección en el desordenado puzzle que teníamos hasta entonces en casa cuando no sabíamos qué ocurría ni a qué se debía y, encontrado el origen de coordenadas desde donde nace esa “personalidad compleja” de mi hermana, la Teoría de la Relatividad entró en casa de la mano de la empatía con la que mamá tiene firmado un contrato de por vida 🙂 

Tras varias citas médicas y sendas lecturas, esta ató cabos y el carácter de mi hermanita comenzó a tomar forma (con sentido, además) y, la que hasta entonces había sido denominada como difícil, caprichosa o movida por ser la segunda, pasó a ser simple y llanamente “atópica”, derivada precisamente, de la Dermatitis Atópica (DA) con la que convive. Si bien es cierto que no existen publicaciones científicas que confirmen la existencia de una “personalidad atópica tipo”, hemos contrastado con otras mami de niños que padecen esta enfermedad y, efectivamente, sí comparten algunos rasgos emocionales como 

ansiedad

agresividad

INQUIETUD

inseguridad

En la mayoría de los casos, los niños atópicos por dentro son:

1. IRRITABLES IN EXTREMIS

Palabras que se repetían hasta la saciedad cuando de describir a mi hermana se trataba eran

irritable – inquieta – llanto inconsolable o rabietas descomunales

Rabietas y conflictos

Es cierto, la tensión solidaria que se vive en el seno de una familia con niños atópicos es tal, que a veces puede rozar la locura paternal ante la culpabilidad, la frustración y la incapacidad de comprender el comportamiento “desafiante” de su hijo sin vislumbrar además la causa de este cuando se le está tratando de ayudar y educar desde el respeto y la empatía. No obtener lo que se considera una respuesta “justa” por su parte, hunde a la familia. A ese niño que parece enfadado con el mundo, a disgusto con la vida sin importar lo mucho o lo poco que se le ofrezca,

¿cómo se le ayuda si no atinamos con el origen de SEMEJANTE malestar emocional?  

MALESTAR EMOCIONAL y LLANTO

Mis padres, inmersos en una continua prueba de ensayo-error han  probado todo para calmar el carácter de mi hermana por las buenas y a veces también por las malas, sin saber ya cómo llegar a ella, pero sin darse por vencidos, pecando a veces de sobreprotección. Actitudes contradictorias que, lejos de darle la seguridad que necesitan estos niños, no hacen sino desencadenar tensión emocional que va a desembocar en brotes y situaciones en las que el círculo se vuelve vicioso.

 

2. CHICHO TERREMOTO HASTA LA MÉDULA

Así te llamaba mamá cuando eras más pequeña y es que no parabas un minuto quieta. Mamá se ponía negra cada vez que el abuelo te decía, aunque en tono cariñoso, “¡cafre!” y la abuela acababa agotadita cada vez que te tenía que coger en brazos.

Alcanzada la fase de desplazamiento autónomo, había que estar ojo avizor continuamente, pues no veías peligro en ninguna parte y, veloz cual rayo de luz trepabas escaleras o alcanzabas lo inalcanzable. Siempre fiel a tu curiosidad y a tus ganas de explorar, avalada por tu gran agilidad y rapidez de movimientos.

Atrás quedó todo ese frenesí que se ha vuelto comedido por la previa observación y consiguiente reflexión, ¡a Dios gracias!

3. ¡MENUDO GENIO SE GASTA ESTA NIÑA!

Gritos, pataletas y una mano larga y suelta que más de una vez ha ido a parar a mi cabeza como método de desahogo de tu ofuscación con el mundo 🙁 Un fuerte y marcado carácter que, cuando sale a paseo, asusta hasta al lobo feroz. 

Si el cansancio o los picores van contigo (que por cierto, suelen ser inseparables) la agresividad también se te acopla y te nubla el entendimiento y entonces, ni cesto de la calma, ni Flama y sus amigos ni nada de nada… 

AGRESIVIDAD Y FALTA DE AUTOCONTROL

 

Y es que esa impulsividad innata te lleva a descargar tu desacuerdo o indisposición con el que más cerca tienes quien, por cierto, suelo ser yo.

4. ¿CÓLICOS DEL LACTANTE?

Disconfort, cacas verdes y un llorar a todas horas que sólo se calmaba con el pecho de mamá.

Succionar o llorar

Así podríamos resumir tus días de bebé. ¡Oye!, pero

¿No dicen que los bebés que son porteados, toman pecho a demanda y hacen colecho con sus papás no sufren cólicos?
¿Acaso no te es suficiente con estar 24 horas del día en brazos de mamá?

CÓLICO DEL LACTANTE Y GASES

La falta de sueño la achacaba mamá a lo duro que resulta la vida de hermano pequeño: 

Se acabó el dormir porque nos vamos al parque.

Siesta interrumpida porque hay que recoger a tu hermana de la escuela infantil.

Te corto el sueño porque tenemos tal o cual actividad…

Coordinar las necesidades vitales de una con las de esparcimiento y exploración de la otra resulta, muchas veces, misión imposible. 

 

5. ABSORBENTE CUAL ESPONJA

Siempre pegada al adulto, siempre necesitando la presencia de este, su contacto físico, su seguridad, atención y mimos para sentirse arropada y tranquila. A diferencia de cualquier otro niño sano, tus demandas son muy superiores.

¿Será por eso que tus mejores amistades escolares han sido docentes y no iguales?
¿Será por eso que ahora te sientes más desamparada?
No es absorción por gusto, mas sí por necesidad.
SEGURIDAD INFANTIL Y PROTECCIÓN

Por favor, un poco de comprensión con la atopia que, lejos de querer llamar la atención o acaparar, tan sólo pide calma y serenidad para su ansiedad.

Y es que, para ti, mamá es tuya y solo tuya. No hay espacio en sus brazos para nadie más. Y tus profes, más de lo mismo. Porque necesitas atención casi exclusiva las 24 horas del día.

 

6. NOCHES DE BOHEMIA

Hasta hace poco era normal que, debido a las noches marchosas, el agotamiento hiciera mella en el día y de ahí que, tanto el cansancio como su inseparable amiga la irritabilidad  te acompañaran durante tu jornada escolar y de ocio. Ambos hacían gala de su capacidad para generar constantes e inesperados cambios de humor y, todo ello, por una falta de calidad y cantidad de sueño nocturno. Sueño que se iba de parranda con los picores y sus consiguientes rascados, los cuales, al día siguiente te hacían estar que trinabas con el mundo y sus habitantes. Trinar que, irónicamente, calmabas rascándote. Porque ya no sabemos si rasca porque pica o no pica pero me rasco porque me produce un efecto placebo, a modo de tic o consuelo. El caso es que, cuanto más te rascas, más te pica y que, además, este círculo vicioso es el mejor indicador de cuando ha llegado la hora de apagar las luces y cerrar el ojo, porque no hay cansancio sin picores y rascados, amigos

SUEÑO Y DESCANSO INFANTIL

Pero, si así son por dentro,

¿cómo son por fuera los niños atópicos?

La mayoría suelen compartir rasgos como:

1. COSTRA LÁCTEA (QUE NO DERMATITIS SEBORREICA)

Siempre recordaremos –con simpatía- las fotos de tu bautizo, con el pelo engominado a la par que alborotado por una crema que, dicho sea de paso, olía a rayos. Pero te haría bien para la dermatitis, decía tu pediatra. Y nada más lejos de la realidad, pues esta no se fue de tu cabeza hasta hace apenas unos meses. Con casi 3 años mamá seguía peinando pequeñas costras que, algún que otro día, salían volando arrastradas por el peine. Y ¡equilicuá! El quiz del asunto es que, mas semejante a una dermatitis seborreica, no se trataba sino de una dermatitis atópica y de ahí su prolongación en el tiempo.

DERMATITIS SEBORREICA VS ATÓPICA

 

2. BLANCO NUCLEAR

Mientras que a tu abuela paterna siempre le ha fascinado lo blanco de tu piel, a mamá no ha hecho más que ponerle una mosca detrás de la oreja, pues tomando el mismo sol que yo en verano, tu nivel de moreno no pasaba del beig oscuro. E incluso hay determinados momentos del año en el que la tonalidad de tu tez se viene abajo, como por arte de magia y no es difícil confundirte con un vasito de leche.

Ahora lo entiendo todo, la palidez de tu cara es un signo claro que pone de manifiesto la enfermedad.  Y mamá buscando en analíticas alguna causa digestiva o alguna carencia alimenticia capaz de desencadenar esa “mala cara” que te acompaña en determinados momentos al año, generalmente, after outbreak.

 

3. ¡CUIDADO, que me piso las ojeras!

Si la cara es el espejo del alma, tu alma parecía agotadito. Portando ojeras (alérgicas que se llaman) a diario que continúan in crescendo, siempre las hemos asociado al cansancio de las noches de bohemia y no dormir. Un edema que se ha hecho crónico, pareciendo tatuado, perenne convirtiéndose en un rasgo más de nuestra belleza particular.

Hace tiempo mamá leyó que los niños atópicos tienen un ángel.

ÁNGEL DE LA DERMATITIS ATÓPICA

Cuando naciste tú, los adultos solían decir que ibas a ser guapísima y, al cabo de dos años, a mamá le surgió la angustia de que la dichosa DA afeara tu rostro provocando rechazo social y que este pudiera afectar a tus relaciones pero, sin dejar cundir el pánico y reflexionando, concluyó, tal como expuso en otro post anterior , aquellos y aquellas que quisieran con el alma a nuestra ratona, amarían también sus ojeras cronificadas, encontrándolas bonitas; se embelesarían también ante la blancura de su piel, encontrándola preciosa y cuidarían de sus eccemas, encontrándolos, sin más, como una evidencia más de la divina imperfección humana porque, ¡no señor! no somos dioses ni diosas de la belleza y no hemos venido al mundo a lucir nuestras virtudes, sino a disfrutar de la vida y de su gente.

 

4. HIPOPIGMENTACIONES

En una de tus revisiones pediátricas, concretamente a los 4 meses y 10 días de vida, mamá le mostró a Rafa, que así se llamaba por aquel entonces tu pediatra, su preocupación ante unas manchas blancas de tamaño considerable que habían surgido espontáneamente sobre el costado izquierdo de tu torso. Principalmente quería descartar que fuera Vitiligo, enfermedad degenerativa cutánea que provoca la desaparición, por placas limitadas, de la pigmentación de la piel que sufría nuestra bisi y sufren algunas de nuestras tías. Años después, tus dermatólogos nos indicaron de que estas hipopigmentaciones son características de la Dermatitis Atópica.

HIPOPIGMENTACIÓN TÓPICA Y MANCHAS EN LA PIEL

 

5. ASMA

Corría el año 2016, tú con dos añitos y pico, cuando mamá empezó a observar en ti una conducta que se repetía cada vez que corrías en el parque, detrás de una pelota o delante del lobo:

TOSER

Solicitó a tus profesoras que te observaran durante las sesiones de psicomotricidad pero no le dieron importancia (o no lo llegaron jamás a evaluar, probablemente) pues fuera del colegio siempre se daba esa práctica. La misma que, curiosamente, está estrechamente relacionada con la DA y es que, esta y el asma, al ser ambas enfermedades alérgicas, van de la mano y pueden darse en tándem debido a una hiperreactividad bronquial, mas no en todos los casos ocurre.

6. RINITIS

Del mismo modo que ocurre con el asma, la rinitis es “prima hermana” de la DA, por ser una alergia estacional. Esa requesedad cutánea que afecta a las mucosas, inflamándolas y haciéndote sorber y sorber hacia dentro para tragar unos mocos que, aunque sólo están en tu imaginación, dificultan tu cómoda respiración, te roban tus mejores horas de sueño y sacan de sus casillas a la mismísima Dña. Parsimonia.

RINITIS ALÉRGICA

 

Y estos, señoras y señores, son tan sólo algunos de los rasgos comunes que mamá ha contrastado entre mi hermana y otros muchos niños atópicos (que no atípicos) que conocemos y/ o hemos leído, lo que lejos de ser una guía estricta de diagnóstico, tan sólo pretende ser el reflejo plasmado de una observación e investigación a nivel personal por si, de algún modo, puede ayudar a otras familias a identificar signos y a bajar los niveles de alarma que muchos de ellos puedan generar por desconocimiento.

Y ahora que los has leído, ¿qué opinas?

¿crees que puedes estar conviviendo con la atopia en casa?

4 comentarios en “Atópico por fuera, atópico por dentro

  1. Laura dijo:

    Me ha encantado el post, trasmites un cariño incondicional, estoy llorando como una magdalena.
    Me has tocado fibrita… Serán las hormonas o la parte que me toca, porque se sufre un porrón… Verdad amiga??
    Muchos besos, me encanta leerte.
    Un besazo.

    • admin dijo:

      Me encanta que te encante leerme 😀

      Sí se sufre, sí. Se sufre de impotencia, de darle vueltas al coco durante todo el día, de padecer cansancio y ver cansancio…

      Si tras la tormenta llega la calma, con la edad llega la cura (o al menos la mejoría). Pensemos que -nosotras- ya hemos pasado lo peor (edad en la que no pueden verbalizar lo que les pasa, no saben a qué se debe su malestar -y el nuestro, por derivación-, en la que los sentimientos se expresan con la mano o el pie en lugar de las palabras…).

      Confiemos en que el tiempo todo lo cura y que esto, no va a ser menos 😉

      Besazos!! :***

  2. Jessi dijo:

    Sin duda ha sido una investigación muy buena y que yo personalmente le voy a sacar mucho provecho. Sin duda esto me ayudará en adelante,para pararme y observar con lupa todo el comportamiento en los peques. Has hecho un trabajo increíble Nuria.
    Muchos besitos

    • admin dijo:

      Muchas gracias, Jessi 🙂

      Me ilusiona que sigas leyéndome.

      Son sólo algunas lecturas en aras a ayudar a los “atópicos” ¡Pero sólo es el principio! Mi investigación va a ser más profunda y va a quedar reflejada en papel, evaluada y ¡quién sabe! A lo mejor hasta aprobada… 😉

      Ya te daré más pistas.

      Un besazo y gracias por estar ahí :**

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