Héroe del 24 de marzo

Mamá escribe, tacha y vuelve a escribir. No encuentra las palabras apropiadas para contarme la tragedia que ha ocurrido. ¿Cómo me piensa responder cuando le pregunte “por qué“?

¿Por qué no voy a ver más a darÍO, mamá?

Mamá no sabe cómo explicarme lo injusta que puede ser a veces la vida. No entiende tampoco por qué me tiene que explicar a mí, de tan sólo cuatro añitos, que he perdido un amiguito. Que en la asamblea, Darío ya no podrá contarnos aquello que más le gustó del fin de semana, sus regalos de cumpleaños o lo que su hermanita ya aprendió. Que los equipos de mi clase tendrán, a partir de ahora y para siempre, un hueco vacío. Vacío y lleno a la vez. Repleto de recuerdos de su risa contagiosa, sus enfados y su alegría dichosa.
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